Un aniversario muy diferente al del año pasado cuando la familia Urdangarin y gran parte de la Borbón se reunieron en Ginebra para festejar el medio siglo del que un día fue duque de Palma. Aquella celebración fue especial no solo por la cifra redonda, también porque en el horizonte se adivinaba que el tiempo en libertad de Urdangarin tenía fecha de caducidad.
El estado anímico de Urdangarin sigue peocupando a su familia y también a responsables de prisiones, que aseguran estar pendientes de su evolución por si fuera necesario realizar un traslado a otro centro para que así pueda tener contacto con otros presos.
Urdangarín: Un conseguidor en la corte del rey Juan Carlos

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