Para poder mantener la deuda suspendida y pleitear contra Hacienda por la vía administrativa, el escritor ha tenido que pedir una hipoteca privada con el fisco por la cantidad que se le reclama. El escritor ha puesto como aval la casa de casi 300 metros cuadrados que tiene en el centro de Madrid, una de sus muchas propiedades repartidas por ciudades de todo el mundo.
Tal y como informa el citado medio, el piso no está a nombre de Vargas Llosa, sino que es propiedad de la sociedad holandesa Jurema BV, de la que el escritor peruano es el máximo accionista.

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