El caso se remonta a 2015, cuando las dos estrellas de Bones, Emily Deschanel y David Boreanaz, demandaron al conglomerado 21st Century Fox por haber vendido esta serie por debajo del precio de mercado, algo que habría perjudicado a los actores a la hora de participar en los beneficios de la producción.
La clave de la denuncia, según la acusación, reside en la naturaleza de 21st Century Fox, una gran compañía mediática con negocios tanto en la producción de contenidos audiovisuales como en la emisión de los mismos.

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