“¡Me encantan los trastos!”, se le oye exclamar con admiración al principio de cada episodio de su programa, cuando se enfrenta a un cuarto lleno hasta los topes de cacharros, con la misma cara de entusiasmo con la que un niño abre sus regalos de Reyes.
Cuando dice que le encanta ordenar trastos, no miente. Lo suyo es más que una pasión. Según cuenta en su libro La Magia del Orden, la mezcla de consejos de organización doméstica y de autobiografía que la catapultó a la fama en 2011, ya con cinco años le obsesionaba el orden, la limpieza y tirar cacharros.

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